Educación en contextos de Privación de la Libertad+Pandemia

By 29 mayo, 2020junio 6th, 2020Notas socios AAMI

Educación en contextos de Privación de la Libertad+Pandemia
Población carcelaria, buenas prácticas

“Meditando sobre la vida, siento la obligación de respetar cualquier voluntad de vida a mi alrededor, por ser igual a la mía. La idea fundamental del bien es, pues, que este consiste en preservar la vida, en favorecerla, en conducirla, a su valor más alto; y que el mal consiste en aniquilar la vida, en lastimarla, en poner trabas a su florecer”
Albert Schweitzer

Nos encontramos ante una muy difícil situación. La pandemia nos ha obligado al encierro hasta ahora desconocido para nosotros. No hay salidas, ni corridas de un lado a otro, no hay paseos, ni parque, ni escuela, ni visitas. Todo ocurre adentro de los hogares.
Las poblaciones de los complejos penitenciarios con los que venimos trabajando desde los talleres de Biodanza, Educación Biocéntrica, Arte Terapia, saben de encierro.
Así estamos hoy “afuera”, ¿afuera? ya no hay afuera y adentro, estamos todos encerrados. Extrañamos a nuestra familia, a los amigos, compartir un mate, una charla. Nadie visita a nadie para cuidarnos entre todos. Qué raro y difícil es para nosotros todo esto porque nunca lo vivimos antes.
La complejidad preocupante de los tiempos que vivimos nos remite a lo que muchos pensadores llaman crisis de civilización. Ya entramos al tercer milenio, pero ¿cómo lo transitamos? El sistema de valores generalmente admitido es intrínsecamente destructivo del ecosistema, del ambiente y del ser humano. Ausencia de una comunicación profunda, falsos valores, falsas necesidades, un mundo fragmentado donde muchos de nosotros nos vemos escindidos de nuestro propio entorno más vital.

¿Estamos los docentes respondiendo a las necesidades de este tiempo presente y del que viene? Educar ¿con qué formato de escuela? ¿Cómo educar y para qué educar? La educación de hoy no puede limitarse a la mera acumulación de información sino promover procesos de enseñanza y aprendizaje que abran a la reflexión, a la apropiación de los sentidos y a la generación de relaciones significativas del ser humano consigo mismo, con el otro y con la naturaleza toda. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. El ser humano necesita alimentarse de otra cosa más que de conceptos. La educación es la construcción de una persona. Educar significa sacar o evocar aquello que está latente, sacar afuera las capacidades del sujeto para entender y vivir.

Y la modalidad Educativa en Contextos de Privación de la Libertad, también tiene que garantizar esa educación, con la incorporación a una educación integral respetando sus características sociales, culturales y geográficas; con sus tiempos, intereses y capacidades, acompañándolos para una trayectoria escolar posible y transformadora.
Es pensar profundamente en la experiencia educativa que se les ofrece, porque allí se hace realidad o se afecta el derecho que tiene a educarse, a repensarse, a la posibilidad de cambios.
Por ello, necesitamos, como docentes, generar encuentros profundos y sentidos de vida entre las personas. Es necesario revalorizar nuestras prácticas pedagógicas. Revalorizar nuestra función. Por eso es vital educar desde lo biocéntrico, educación centrada en la vida, considerando al individuo en su complejidad bio-psico-social, con nuevas o renovadas (o reinventadas) propuestas de educación como un proceso que ayude a los estudiantes (jóvenes y adultos) (y a su contexto) a aprender a vivir, convivir, a conectarse, a desarrollar la afectividad, la creatividad, desarrollando la inteligencia afectiva e intelectual.
Realizamos en Contextos de Privación de la Libertad sesiones, encuentros de Biodanza, educación biocéntrica y Arte Terapia.
Para la realización de estos encuentros profundos, o pedagogía del encuentro, hablamos de vivencias pedagógicas, que es el medio por el cual se desarrolla el método integrador biocéntrico de la educación biocéntrica, que es la reflexión-diálogo-vivencia y acción. Este tipo de vivencia genera una actitud para conocer, aprender y desarrollarse. La educación biocéntrica, metodología creada por Ruth Cavalcante, psicopedagoga, y Cesar Wagner, psicólogo, tiene tres grandes pilares del conocimiento y construcción pedagógica: Paulo Freire, con su educación dialógica, Edgard Morín, que apunta los caminos del pensamiento complejo y transdisciplinariedad y Rolando Toro, con el paradigma del Principio Biocéntrico. Y toma los aportes más significativos del constructivismo: Piaget, Ferreiro, Teberosky, Vigotsky, Moreno, etc.

Aprender y desarrollarse son indisociables, el proceso de aprender implica desarrollarse y no es posible desarrollarse sin una forma de aprendizaje. Desde esta mirada consideramos al educador (y a los educandos) en su faceta multidimensional: biológica, psicológica, cultural, política, ética y espiritual. Procuramos percibir al ser en su totalidad cuando el aprender tiene relación directa con el desarrollarse física, emocional, intelectual y sobre todo, afectivamente.
Cuando traemos la vida hacia el centro de nuestra acción pedagógica, volvemos, a un encuentro con la realidad interior de cada uno, proporcionando una reeducación afectiva, resignificando y valorizando el aprendizaje y construyendo nuevas posturas de aprender a través de las emociones y sentimientos, ampliando el proceso pedagógico hacia un proceso de vida.
Además de la afectividad, trabajamos el movimiento y la corporeidad vivida. El movimiento, primera expresión de todo ser humano, enlazado con la comunicación, en concordancia con Wallon que plantea: “la función tónica sostiene la motilidad, pero las relaciones tónicas son básicamente el principio de la comunicación”. “El tono muscular y la emoción son dos caras de la misma moneda”. Comunicación que tiene que ver con el diálogo tónico que también se genera en la relación adulto-adulto, joven-adulto. Es derecho de cada uno actuar en su espacio de relación con el todo. Como expresión humana representa la identidad personal, que se revela en la presencia del otro, ese otro que tiene el mismo potencial de vida, que se transforma y como docentes nos trasformamos. La construcción del conocimiento adviene del fortalecimiento de los vínculos y el sentido de lo aprendido para la vida. Crear vínculos intensos, conmigo mismo, con el otro y con el entorno. Todo esto influye en las estructuras cognitivas, aumentando la capacidad de oír, escuchar, a sí mismo, al otro y a la realidad.
La corporeidad vivida, la importancia del cuerpo en la educación, el mismo que cuenta nuestra historia y guarda la memoria de todo lo que tiene sentido para cada uno. El cuerpo como visibilidad del ser. Como sujetos individuales y colectivos. El ser docentes nos invita constantemente a ser recreadores, con la mente, el cuerpo, partiendo del diálogo, haciendo una reflexión crítica que genera concientización. Por ello es responsabilidad nuestra, como docentes, crear un ambiente enseñanza-aprendizaje-desarrollo, favorable a la construcción del conocimiento y que propicie las vivencias pedagógicas. Esa ambientación, en la que se tenga en cuenta a ese sujeto, reconociéndolo como ser activo, capaz de iniciativas, de acción, y no solo de reacción, abierto al mundo y al entorno social del cual depende, sujeto de emociones, de sensaciones, de afectos, de movimientos y vínculos, de miedos y ansiedades vividas con el cuerpo. Es un ser que se desarrolla a partir de los otros, con los otros y en oposición a los otros. Y en esos otros estamos, nosotros, los docentes, que también tenemos un cuerpo vivido y vivenciado, con saberes pedagógicos, pero también con angustias, miedos, sueños y esperanzas. Por ello hay un intercambio recíproco. Docente mediador, que otorga sentido y significación a cada situación.
El objetivo principal de estos encuentros que realizamos con la población del complejo penitenciario es propiciar un espacio dialógico-reflexivo-vivencial que favorezca la expresión de la identidad, la comunicación afectiva y el acceso a una convivencia humanizada, con valores como el respeto a la diversidad, la solidaridad, internalizando los compromisos que como mediador posibilitará los modos de organizar, acompañar y andamiar los procesos de enseñanza -aprendizaje –desarrollo.
La herramienta pedagógica del taller o metodología
La dinámica del taller es vivencial, orientada a la sensibilización afectivo-cognitiva.
Está pensado desde el juego y la creatividad apelando a caminos que ayudan a la sensibilización y percepción, como la música, la expresión del cuerpo, lenguajes artísticos, el movimiento, y son puertas abiertas que hacen movilizar nuestro ser interior acercándonos a la profundidad de nosotros mismos.
El taller está estructurado en un desarrollo de 2 horas, en un espacio amplio, despejado de sillas y bancos, con ropa cómoda.
El taller es un ámbito de encuentro y compromiso que lleva al darse cuenta. Es un espacio creativo, propiciando la participación, y transformación de cada uno, fortaleciendo la afectividad, la identidad, los vínculos y la acción de cada persona, con respeto, cuidado, progresividad y amor. Es un ámbito de interacción cooperativa y solidaria, es un espacio de profunda comunicación con uno mismo, con el otro, con el entorno que nos contiene, con el ambiente. Ámbito de encuentro y compromiso grupal. De crecimiento personal y de aprendizaje que incluye los aspectos emocionales, biológicos y cognitivos. Permite, encausa y facilita la vivencia, es decir una experiencia vivida con intensidad que moviliza al mundo interno de cada persona.
Es una metodología que incorpora naturalmente en su práctica las habilidades que pretende desarrollar: convivencia con clima de cooperación, solidaridad, trabajo individual y grupal, integrar conocimientos emociones y afecto, explorar elegir y jugar con distintas opciones sin auto-exigencias.

Según la IBF, International Biocentric Foundation, Biodanza es un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida. Su metodología consiste en inducir vivencias integradoras por medio de la música, del canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en grupo.
Biodanza es extensión de las Ciencias humanas y tiene fundamentos: fisiológicos, biológicos, psicológicos, filosóficos, neurocientíficos. Por ello tiene un enfoque esencialmente pedagógico y terapéutico. Tiene por objetivo la integración psicofísica, la profilaxis, la rehabilitación existencial, la reeducación de la afectividad y el tratamiento complementario de enfermedades mentales y psicomotoras. Utilizando sistemas de control evolutivo de las potencialidades, estimulando la integración psicofísica mediante la estructura operativa “música-movimiento-vivencia”. Siendo su fundamento “bios”: vida.

En el complejo de San Felipe se realizan encuentros semanales, actualmente con tres grupos de estudiantes de diferentes poblaciones: los jóvenes menores, entre 18 y 21 años, otro grupo conformado por adultos mayores de 21 años (edades diversa y variadas) y un grupo conformado por poblaciones adultas de diversos módulos que cursan el turno vespertino de la escuela.
Desde el año 2014 a la fecha (2020) se vienen realizando estos talleres de Biodanza. Teniendo muy buenos resultados como:
En cada encuentro, los alumnos fueron logrando una integración consigo mismo, que les permitió desarrollar de a poco la inteligencia afectiva activando el núcleo afectivo, y promoviendo la integración entre el sentimiento, pensamiento y acción. Observé como en cada encuentro, sus gestualidad corporal se transformaba, como por ejemplo: llegar enojados, y luego al finalizar la sesión, sus rostros se perciben más relajados, tranquilos y sonrientes.
Otros de los aspectos observados fue como el movimiento que representa la identidad personal, revelándose en la presencia del otro, ese otro que tiene el mismo potencial de vida por lo que no es necesaria la competencia, impactó incluso fuera de las clases, ya que valores como cooperación y solidaridad aparecían en sus relatos, cuando se apoyaban unos a otros como por ejemplo cuando algún familiar no los visitaba, o cuando a alguno le faltaba algo, colaboraban, o apoyo en las tareas escolares. Progresivamente fueron comprendiendo el sentido de aprender o reaprender para sus vidas, así aumentaron la escucha, el encontrarse a sí mismo, escuchar a otros, y a la realidad. Por ello en cada encuentro se trabajaron los rituales de vínculos de lo cotidiano y de los momentos especiales, como por ejemplo: saludos, relatos de vivencias, círculos de cultura para la construcción del conocimiento, meriendas compartidas, etc.

Con estas propuestas de Ed- Biocéntrica-Biodanza, poco a poco se fue logrando el desarrollo de una conciencia más ética y critica para promover cambios saludables en los espacios que transitamos y habitamos. Así por ejemplo, se vio reflejado cuando los alumnos comentaban que deseaban realizar más actividades para su “conducta”, así la llaman ellos, acciones que le permitan mejorar y que el tiempo pasara más rápido y de una manera más placentera. Esto es señal que se iban conectando consigo mismo y con el entorno. Se percibió en muchos alumnos el rescate de la sustentabilidad humana, ya que en sus pensamientos y lenguaje manifestaban deseos o sueños de concretar, como por ejemplo: desear tener un trabajo digno cuando salieran en libertad, seguir estudiando. Es decir se percibió el poder tener un proyecto de vida y que sea saludable.
También se percibieron cambios paulatinos y progresivos en las rondas de diálogo, con mayor riqueza de vocabulario, mayor actitud de escucha y atención, mayor interés por la lectura (cuando se realizó la maratón de lectura), mayor respeto y comprensión del encuadre de convivencia establecido.
En el movimiento corporal, fue posible observar mayor ritmo, armonía y desaceleración, mayor receptividad al afecto, observado en dar y recibir un abrazo, en el aprendizaje de la comunicación y autoprotección (de una manera saludable y positiva), un mayor cuidado de los espacios utilizados y materiales.

Durante la cuarentena, al no poder ingresar, los docentes enviamos las actividades vía mail e impresas. Específicamente de los tres grupos iniciados en febrero, estoy teniendo resultados concretos en un módulo. Ya que hay un estudiante designado que reúne a sus compañeros y realizan las propuestas. Entre ellas, la respiración abdominal. Que es una práctica inicial para poder trabajar más tranquilos y relajados. La practican en todo momento, ahora que están con mayor encierro. El respirar bien, los está ayudando a bajar la ansiedad. Pude registrar que están participando con los ejercicios que les propongo. Lo están realizando sin música.
Además les envío, una carta cada semana para que los ánimos no decaigan.
Hoy, 7 de mayo de 2020, estuve con el estudiante encargado, dialogando, y comentó que sus compañeros están bien y que practican todo lo que les envío: ejercicios de respiración consciente, visualizaciones creativas, escritura libre, actividades sobre las emociones básicas, etc, etc.
Percibí hoy que están con buen ánimo, y aceptando esta situación. Cuentan con los elementos de higiene, ropa de abrigo, y dialogamos que pronto pasará y podremos reencontrarnos para poder tomarnos todos de las manos y hacer una gran ronda para celebrar la vida.

 

Prof. Gabriela Andino
Mat. ACG 1201
IBF

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